viernes, 27 de noviembre de 2015

Al volante!

Siempre he sido afecta al transporte público y he de confesar que me agrada viajar en metro (excepto horas pico, eso es muy desafiante), pero siempre me ha agradado la idea de saber manejar por mero gusto.

Cuando empecé a salir con mi esposo el comenzó a iniciarme con la manejada, me dejaba el volante por ratos pero los topes eran mi delirio, lo dejé quizá porque la cosquillita ya había pasado.

Ahora después de siete años juntos nos surgió la necesidad de que ya manejará por la distancia al colé y porque donde ahora vivimos es necesario manejar debido a las distancias de un lugar a otro.

Debo de confesar que la idea me agradaba y muy entusiasmada fui a mis clases de manejo; puesto que con mi esposo no aprendía, me ponía nerviosa y por lo regular nos molestabamos.
Tome mi curso y al finalizarlo me sentí tan bien y segura que ya me urgía manejar el carro pero para mi mala fortuna se descompuso y un mes lo dejamos parado.

Concluyó el ciclo escolar, las vacaciones a casi nada de terminar y nosotros en plena mudanza. Yo seguía sin manejar el carro.

Un día antes de iniciar a clases mi esposo me llevó muy temprano al estacionamiento de un súper mercado para practicar y para nuestra sorpresa es que parecía un corderito aterrorizado frente al volante, me bloqueé y no sabía que hacer. Pasaba todo por mi cabeza, tenía todas las emociones encontradas y yo sólo quería salir corriendo y esconderme donde no me pudiera encontrar trae mi esposo.
No se debe de suponer, pero al mirar la cara de mi esposo al verme llorar por unos 15 minutos aproximadamente, sólo podía pensar en que el estaba desesperado y tal vez era cierto porque muy serio me dijo: Ya deja de llorar! Esta es tu realidad, mañana tienes que manejar y vas por un tramo de carretera para llevar al pequeño al colegio, fue la decisión que tomamos y ya no hay vuelta a la hoja, así que por favor sigue adelante.

En ese momento sentía tanta impotencia y lo único que le dije a mi esposo fue:
Tengo miedo de no hacerlo bien mañana y la vida de mis hijos me preocupa; una vez que dicho eso, me dispuse a manejar y al cabo de un rato empecé manejar.
Terminó la práctica y nos fuimos a casa.

Llegó el l lunes y para mi era un día caótico en emociones, por un lado la emoción de el primer día de clases en primero de primaria de mi hijo, alegre porque me quedaría con mi bebé a cuidarlo, triste porque no regresaba como docente frente a grupo pero aterrada por tener que manejar!!
Mi esposo nos llevó al colé y nos regresamos con él pero en la tarde ya no estaría y yo tendría que ir por mi hijo o pedir que algún vecino me hiciera el favor de llevarme y como no me gusta estar molestando a la gente, me salí una hora y media antes de la salida del cole y que me animo a manejar con destino a la escuela. Afortunadamente mi bebé muy tranquilo, creó el entendía por lo que estaba pasando.
Llegué por mi grandote y me felicitó por ser una mamá valiente! Me sentí pavoreal y lo abracé y bese dándole las gracias por sus palabras, con nervio manejé hasta la casa. Una vez en casa hice las llamadas correspondientes ya que mi esposo, mi mamá y mis suegros estaban preocupados.

Dos semanas dure con náuseas y sin ganas de comer por el nervio que sentía al manejar, poco a poco y sin darme cuenta fui perdiendo el miedo a manejar pero aún no soy experta sigo aprendiendo!!!

Así aprendí a manejar, y tú cómo aprendiste a manejar?

Con todo mi cariño y corazón...
       .... Mamita Fular